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14 noviembre 2016

Groucho y yo - Groucho Marx

Groucho y yo
Groucho Marx
RESEÑA

Portada de Groucho y yo
Debo advertir en primer lugar que las autobiografías no forman parte de mis lecturas más habituales, pero ¿quién puede resistirse a indagar sobre la vida de un personaje tan cómico y excéntrico (en apariencia) como el gran Groucho Marx? Y menos aún si uno mismo ha rendido homenaje a los hermanos Marx en alguna de sus novelas...

Bien, empecemos por hablar del título. ¿Una autobiografía titulada "Groucho y yo"? Es como si yo escribiese mi propia biografía y la titulase "Sergio y yo". Pues no, no es eso. Y tampoco es un homenaje a D. Juan Ramón Jiménez y su "Platero y yo" (aunque en esta autobiografía que aquí reseño se digan muchas "burradas"). La cuestión es que mucha gente no sabe que Groucho es un pseudónimo, y que el nombre real de este actor era Julius Henry Marx. Así, don Julius establece una relación entre su persona y su personaje Groucho, lo que le permite escribir una divertida e interesante biografía de sus dos personalidades.

En esta autobiografía Julius nos habla de su familia (y no solo de sus hermanos, de los que obviamente también habla), y también nos describe su infancia, sus aventuras de ligoteo, de su situación económica, salarios, etc. (a mí me impactó especialmente el capítulo dedicado al análisis del crack financiero de 1.929, sobre todo por lo mucho que me recordaron algunos aspectos del mismo a la situación de crisis actual). También nos describe desde dentro el mundo del teatro de principios del siglo XX de una manera muy interesante.

Groucho Marx / Julius Henry Marx
Estructurado en capítulos temáticos muy bien escogidos y clasificados, el autor, en su tercera edad, decide contarnos sus memorias. Entre otras cosas nos confiesa que siempre sintió el deseo de escribir libros pero que por su formación académica primaria no se atrevía ni se se sentía capaz. Por suerte no se dejó llevar por el pesimismo y así pudo publicar su primera obra, este "Groucho y yo", lleno de pequeñas anécdotas llenas de ácido sarcasmo y cargadas de críticas despiadadas y muy corrosivas. Al tratarse de una sucesión de relatos cortos, y aún estando tan bien seleccionados como indicábamos al principio de este párrafo, puede parecer caótico para algunos lectores, pero lo cierto es que dado el estilo literario del autor el resultado está más sistematizado de lo que aparenta. Y además, entre estas historias y anécdotas encontraremos la explicación a una de sus frases más famosas, aquella de no querer ser miembro de un club en el que lo admitan como miembro.

En fin, que si os gustan los Hermanos Marx, o al menos os gusta Groucho, y además queréis pasar un buen rato (incluso aunque no os terminen de gustar los Marx), no podéis dejar de leer esta divertida y amena autobiografía.

Ficha técnica:

Editorial: Tusquet editores, S.A.
ISBN: 978-84-8383-587-6
Edición: 4ª edición en colección Maxi, julio 2014
Formato: Papel
Género: Humor, Autobiografía
Traducción: Xavier Ortega

24 octubre 2016

La aventura del tocador de señoras - Eduardo Mendoza

La aventura del tocador de señoras
Eduardo Mendoza
RESEÑA

Portada de la obra
Eduardo Mendoza, ganador del premio Planeta 2010 con Riña de gatos, plantea en La aventura del tocador de señoras una hilarante historia detectivesca protagonizada por el mismo personaje de nombre desconocido de anteriores novelas (El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas).

Este personaje sin nombre es un loco muy listo (ya sabemos el dicho de que no es lo mismo loco que tonto, al igual que tampoco ser bueno significa ser tonto) que sale de la institución en la que estaba recluido (debido a los planes de recalificación urbanística del solar en el que se ubica el centro) y acude a pedir ayuda a su hermana Cándida. El marido de ésta (su cuñado) le da trabajo en su peluquería ("El tocador de señoras") y, a partir de ahí, comienza el dislate de aventura que Mendoza nos narra con gran maestría en esta obra. Nuestro protagonista cae en un engaño por el que le quieren cargar un muerto y se ve obligado a investigar lo sucedido para demostrar su inocencia y quedar libre de culpa. Para ello se rodea de una peculiar tropa formada por varios estrafalarios personajes que no dudarán, cada uno por sus particulares motivos, en ayudar a nuestro protagonista a salir del atolladero en el que se ha visto metido y en el que se incluyen también unos comprometedores documentos desaparecidos.

Don Eduardo Mendoza
Antes de entrar a la crítica de esta obra debo reconocer abiertamente mi predilección por la producción de este autor. Además he escogido como primera reseña de una novela de don Eduardo la que posiblemente más me gusta de todas. Todo ello, sin duda, influirá en la vehemencia de mis conclusiones sobre la misma, cosa inevitable pues el subjetivismo en las criticas literarias es algo inherente al autor de las mismas, por muy objetivo que pretenda ser. Y ahora vamos a hablar de la escritura.

Narrada en primera persona (como siempre en el caso de este personaje) con ese estilo discursivo de inteligente inocencia propia de un loco que ya empieza a venir de vuelta de unas cuantas jaimitadas, es para mi gusto la historia más divertida de todas las publicadas hasta ahora por Eduardo Mendoza (y he leído casi todo de él). A mí, particularmente, me ha producido mayores carcajadas que la archiconocida y celebradísima Sin noticias de Gurb. Además, otra de las cosas que me encantan de este escritor es su habilidad para manejar las palabras de manera sencilla pero incluyendo en su discurso términos menos conocidos por el general de los mortales, evitando así que caigan en el más absoluto de los olvidos. Y por supuesto, también me encanta cómo te captura con una prosa ligera, fluida y amena. Por eso y mucho más esta es la novela que siempre recomiendo cuando me piden consejo sobre el autor barcelonés.

Y todo esto por no hablar de los personajes que acompañan al protagonista, creados y descritos con excepcional habilidad y oportunidad. En fin, probablemente la mejor de las obras sobre el "detective loco" de Eduardo Mendoza, incluyendo también las posteriores (al menos hasta ahora). Totalmente recomendada para pasar un buen rato de lectura feliz.


Ficha técnica:

Editorial: Seix Barral
ISBN: 978-84-322-1703-6
Edición: 1era en esta presentación, 11° impresión marzo 2011
Formato: Papel
Género: Humor, intriga
Traducción: No procede


21 octubre 2015

Las moscas de Monterroso

Hablar de moscas y hablar del gran cuentista Augusto Monterroso es prácticamente inevitable.

Movimiento perpetuo

Él mismo lo deja muy claro en su obra "Movimiento perpetuo", donde viene a hablar de moscas y autores que escriben sobre ellas. Del tan molesto (o no, según se mire) insecto alado, dice D. Augusto lo siguiente:

"No hay verdadero escritor que en su oportunidad no le haya dedicado un poema, una página, un párrafo, una línea; y si eres escritor y no lo has hecho te aconsejo que sigas mi ejemplo y corras a hacerlo (...)".
"...donde uno pone el ojo encuentra la mosca".

La reciente lectura de esta obra y el querer recomendarla es lo que me ha impulsado a escribir estas breves líneas. El libro es una recopilación de pequeños relatos, ensayos y pensamientos (que no por pequeños dejan de ser grandes, como su autor). Cada uno de estos textos viene precedido por una cita de otros escritores en las que aparecen alguna o varias moscas, lo que hace esta antología aún más interesante. En definitiva, moscas por todo el libro, moscas a todas horas, moscas, moscas, moscas...

Microrrelatos

Y es que, además, hay que añadir que algunos de sus relatos y microrrelatos son como pequeñas moscas cojoneras. Cojoneras no por desagradables, sino porque incordian, porque te obligan a pensar y revolverte en tu asiento cuando los lees.

Es famoso su microrrelato del dinosaurio, que durante mucho tiempo fue considerado el más corto del mundo y que venía a decir así:

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".

Esta pequeña obra de arte, junto al resto de su labor, lo ha posicionado para siempre en todas las listas de grandes escritores de micros. Y para colmo, entre otros, ganó el prestigioso premio Príncipe de Asturias en el año 2000. ¿Qué más se puede decir de don Augusto?

Movimiento perpetuo

Resumiendo, os animo a leer "Movimiento perpetuo" de Augusto Monterroso. Leedlo despacio, con una taza humeante (o fría, según el clima) de vuestro bebedizo favorito al lado. Y después de cada texto, pensad, pensad, pensad... No os defraudará.